Madre y escritora en las siestas

El fallo del próximo Premio Nobel de Literatura ha sorprendido a los que hacían quinielas y apuestas de quién podría ser.

Alice Munro, una entrañable “abuelita” canadiense será la número 14 Premio Nobel de Literatura de sexo femenino.

Alice Munro y sus hijas

Alice Munro y sus hijas

“Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos“.  Ese era el titular de un periódico local de Vancouver , en los años 60 , donde aparecía una treintañera Alice con dos niñas de 4 y 7 años, En la misma entrevista ella cuenta cómo aprovecha el tiempo de siesta de las niñas para escribir en el cuarto donde ha colocado el cuaderno y la máquina. Ese espacio propio imprescindible para darle un aire de trabajo a sus escapadas literarias, estaba en el cuarto de la plancha.

Hoy casi 50 años después, no ha perdido esa esencia de mujer que escribe a ratos sobre los temas eternos que preocupan y atormentan a las mujeres desde siempre.

¿Literatura de mujeres? Cada vez que una mujer gana el Nobel abordamos su relación con el hecho de ser mujer, cosa que no hacemos con los hombres.  Si bien es cierto que  la literatura de Munro trata sobre la experiencia de ser mujer y romper con todo. En casi todos sus cuentos y novelas cortas, hay rupturas.

Alice Munro sentó la base del realismo moderno canadiense, construido a través de una vida modesta rural en Ontario y con el recorrido vital propio del que cuenta en sus historias que nutre sus novelas en un espejo que agranda la vida de las personas humildes. Munro ha escrito en alguna ocasión que no necesita elaborar ni embellecer a sus personajes: “La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es, monótona, sencilla, increíble, insondable”. Sólo quien no tiene perspicacia para ahondar en el alma humana hace una distinción entre personajes fascinantes, con brillo social, y aquellos que parecen destinados a caer en el olvido. Y esos son los que le gustan y los que nos encantan a muchos: los aparentemente perdedores, los que no hacen grandes proezas, los que sufren y tienen una vida oculta tras su capa de vidas planas y monótonas.

Os recomendamos desde Biblioeteca a los que no conozcáis a esta escritora, que descubráis sus relatos.

Y como Alice Munro , que sacaba tiempo para escribir durante las siestas de sus hijas, os queremos dar unos consejos para que las musas vengan a visitaros. No es excusa el disponer de poco tiempo. Se nos viene a la cabeza el escritor de turno bien apostado, con una casa pulcra , ordenada y enorme, sentado en su despacho estupendo rodeado de librerías con ejemplares de consulta, y sin nada más en la cabeza que su dedicación a la escritura.

Pues la vida nos sorprende y escritores-as con una vida humilde desde un cuarto de la plancha con una libreta y seguro que con mil quehaceres cotidianos, sacan algo de tiempo para escribir y lo que es mejor, para contarlo bien y que llega a millones de personas. Para escribir sólo hacen falta dos cosas: ganas e historias que contar.

Desde el cuarto de la plancha a la cena de gala en el Salón de Oro en el Palacio de Congresos de Estocolmo. Algunos sueños se hacen realidad.

Es difícil a veces que las ideas fluyan, pero como dicen que la inspiración te tiene que pillar trabajando, aprovecha cualquier momento del día para esa “chispa de creatividad”.

Para que no se escapen las Musas

1. Un sitio para escribir

Todos tenemos uno. Puede ser en un cuaderno viejo y destartalado al que tienes mucho cariño mientras estás tumbado en la cama o puede ser en la comodidad de tu escritorio con el teclado del ordenador como fiel compañero. Depende de ti. Pero si te quieres dedicar más seriamente y en tu próximo proyecto está escribir una novela, encuentra un lugar fijo para hacerlo, prepara un ritual. A lo mejor te encantar escribir a mano en un cuaderno precioso y luego pasarlo a digital. Nuestro consejo es que te acostumbres a teclear , pues el pasar lo escrito a mano a formato electrónico es más tedioso.  Encuentra el lugar en el que te sientas más a gusto, sin presiones, y verás que las ideas fluyen solas. Un café, unas velas, una ventana al que despejar la vista te pueden acompañar. Pero recuerda que estás solo y deberías de tener las menos interrupciones posibles.

2. Apunta las ideas que tengas inmediatamente

No las desperdicies.. Ten a mano siempre un cuadernillo o usa las nuevas tecnologías y escribe una nota en tu smartphone o en tu tablet. Cuando por la mañana empieces a escribir, esas dos líneas que parecían tener poca importancia, te ayudarán mucho a empezar con buen pie. A veces, hasta grabar por voz nuestras ideas, nos hace luego desarrollarlas mejor.

3. Mira , observa, sé curioso

Todo escritor, antes que nada, es observador. Las ideas no vienen de la nada: se necesitan experiencias previas que las den forma. Fíjate en las personas de tu alrededor, en sus vidas cotidianas: hay mil historias esperando descubrirse. Mira las noticias, lee mucho. Cuanto más sepas, más fácil te resultará conectar los puntos.

4. No temas dar rienda suelta a tu imaginación

Quizás la idea no te convence y eres demasiado exigente contigo mismo. No seas tan perfeccionista y trabaja con lo que tienes. En la mayoría de los casos, era mejor idea de lo que pensabas. Además, las mejores ideas nacen cuando se están desarrollando otras ideas, así que no temas dar rienda suelta a tu imaginación y dejarte llevar. Es un largo camino, y ya llegarás al destino que tenías pensado. Pero desechar otras ideas y aprender de ellas también te ayuda a llegar a esa meta.

5. Tú puedes ser tu propia inspiración

A veces no hay nadie como uno mismo para escribir sobre algo. No te digo que la mayoría de  los relatos sean autobiográficos, pero todos tenemos un cierto recorrido de vivencias que a priori, aunque a ti no te parezcan interesantes, ficcionados pueden ser una buena historia. Libérate,  piensa en lo que podías haber hecho, desarrolla algo más una historia de amor interrumpida, invéntate con tu “yo”  otras historias vividas, pero desde tu propio prisma. Es una forma muy sencilla de vivir fantasías.

Os dejo, sigo escribiendo. Yo también tengo una plancha cerca de donde trabajo, pero me temo que este electrodoméstico me inspira menos que a Alice Munro. Quizás lo cambie por la cocina, entre las especias y las ollas.

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