¿Y tú… te autopublicas o te publican?

Hoy en día con las redes sociales que existen de muchos tipos, todos satisfacemos nuestra necesidad de contar y mostrar nuestra vida diaria, los éxitos , el trabajo, la familia, los viajes que tenemos,  las quejas sobre todo, y  lo que opinamos de lo divino y lo humano. Quizás con esas reflexiones que muchos hacemos de manera impulsiva,  quede ya colmada nuestras ganas de contar al resto del mundo lo que opinamos.

Los contadores de historias sencillas quizás se quedan ahí y se conforman con contar en esa “plaza pública” a todos los que pasean por allí invitados por él, qué estupendo plato comió ayer (como si le interesaran a todos los paseantes de la plaza esa novedad).

Pero los contadores de historias que adornan  más lo acontecido, echándole algo de imaginación y que se inventan casi todo lo que comieron, necesitan que lo escuchen más gente y verlo por algún lado escrito de forma permanente. Y a muchos les entra la necesidad de publicar esas historias que nacen de los sueños o de la propia realidad vivida , pero adornada de otra manera.

Hace muchos años, cuando lo digital estaba a medio construir (tampoco hace tanto tiempo, ahora nos parece una eternidad) , me lancé a la aventura de querer ver publicada una pequeña obra. Con la osadía y la subida de autoestima que me dio ganar un premio literario de poca cuantía, me lancé al proyecto con toda la ilusión del mundo.

La obra en cuestión no era ninguna novela de ficción que tratara de temática vampírica, ni de magos encerrados en internados, ni tan siquiera tenía alguna proeza sexual detallada hasta la extenuación, ni aparecía un mísero enano o elfo con nombre raro… No. Era una obra más bien sencilla.

Se trataba de un compendio de relatos  con temática de situaciones que viven los niños de hoy en día y que nunca aparecen en los cuentos de siempre,  de por sí muy anclados en el siglo pasado. Los temas tan diversos como el divorcio de sus padres, la muerte de sus abuelos, el acoso escolar, las familias monoparentales, la incorporación de niños de diferentes nacionalidades al colegio,  el mundo de los videojuegos, etc… Todo realizado en colaboración con miembros del Colegio de Psicólogos de una ciudad y acompañado por unas ilustraciones preciosas de una amiga mía que es diseñadora. Creíamos hace ya unos años, que era una forma innovadora de hablar de estos temas y ayudar a muchos niños a afrontar de forma positiva a los más pequeños,  estas experiencias que forman parte de la vida misma.

grafico

Y allá que nos fuimos a recorrer algunas editoriales con nuestra maqueta muy bonita, impresa en una super impresora especial. En un power point también muy bonito explicábamos cada cuento, en plan claim-mensaje-e ilustración. Todo muy moderno. Y para rematar, llevábamos hasta tarjetas personalizadas con las ilustraciones de los 12 capítulos. Vamos, que se notaba que trabajábamos en una agencia de publicidad y nos pulimos todo el toner de la impresora de la empresa ese día y los papeles más caros que encontramos.  Muy de presentación de publicidad , deformación profesional.

En la Editorial Nosequé especializada en “Cuentos infantiles especiales” , después de tropecientas llamadas, unos 50 emails escritos desde cuentas diferentes para no parecer pesadas, nos dicen que les enviemos el texto. No nos pueden recibir con toda nuestra presentación tipo merchandising . Después de TRES MESES , nos dicen que no encaja nuestra obra en su editorial. Nosotras pensamos que tenemos un producto que tenemos que “contar en persona”. Que no es un libro tipo best-seller que con leerlo todo de corrido ya te haces una idea.

Vale, primer golpe, pero no nos rendiremos. Nosotros confiamos en nuestro trabajo, creemos en que sí habría un buen grupo de niños y padres al que les gustaría y además, apostamos porque es diferente e innovador. Y no decaemos.

A través de una amiga de un amigo que conoce a un editor (uff que nivel), quedamos con un señor que se dice Editor, en una céntrica cafetería madrileña y con toda la megapresentación nos vamos a impresionarle. El tipo tiene poco tiempo,  casi ni mira la maqueta ,  se toma un café descafeinado así como muy rápido y yo medio decepcionada ,-porque no se tome un bourbon  que me parecía como muy de novela negra y mosqueada porque  me parece demasiado joven para ser editor-, nos dice que él nos consigue editar nuestro librito. ¡Bien! Dice mi amiga la ilustradora. Y yo pienso: ¿Así , tan rápido? Nos da una tarjeta con la tinta algo corrida y con sólo un móvil y un correo de Hotmail. En aquellos años primeros del siglo XXI, corría el año 2003, con algo de experiencia comercial, yo no veía con buenos ojos, las empresas que no tuvieran teléfono fijo, sede social y dominio propio. Hoy 10 años después, hay empresas que no tienen fijo, su sede social es la mesa del salón y tienen una cuenta de gmail y trabajan bien, pero a mí el sexto sentido en aquella época,  no me daba buena espina.

Llamada del “Supuesto Editor Jerónimo Jetas” a los dos días:

–         Que por unos 1000 eurillos de nada de adelanto, nos puede ir imprimiendo unos 200 ejemplares, para que los vendamos entre los amigos y los compañeros del trabajo. Si la cosa va bien, nos imprime 500 más que los distribuirá entre las librerías “más importantes”.

Respuesta de la “Supuesta escritora Cándida Illusa” en el momento:

–         Ah…¿Qué por escribir unos cuentos tengo que pagar yo? ¿Qué publicar me va a costar a mí dinero? ¿Pero los escritores no ganan dinero? ¿Pero las editoriales no venden un producto en el que creen? ¿Pero tú te has leído la maqueta?

En aquellos años el 90% de mis amigos ni tenían hijos, ni proyecto de ellos. Seguro que hubiera vendido mejor unas guías de zonas de copas por Malasaña, que cuentecitos atípicos de niños. Le comenté al “supuesto editor” que para venderle a mis amigos, y a mis compañeros de trabajo ya les hacía yo unas octavillas y las fotocopiaba.

Resultado:  el “Supuesto Editor Jerónimo Jetas”, no era tal,  se trataba de un tipo que trabajaba en una imprenta rápida y se decía editor. ¿Qué es lo que hacía? Recoger el dinero de incautos escritores alimentados por su ego que luego insistían a sus familiares, amigos y conocidos para que les compraran su libro impreso en papel malo al módico precio de 15 € para recuperar el dinero adelantado.

Un poco desilusionadas en esta breve y decepcionante incursión en el sector editorial, enfrascadas ambas en nuestros trabajos (pues con algo nos teníamos que ganar la vida) dejamos pasar el tiempo. La rutina cotidiana tomó pulso en nuestras vidas cambiando también nuestra circunstancia personal. Mi amiga comenzó a colaborar a menudo con una conocida editorial de libros de texto  y yo llevé otros derroteros algo más arriesgados. Un día en una comida por Navidad de esas que se prometen tantas cosas, nos tomamos en serio retomar otra vez esta aventura inacabada. Y como dicen que a la tercera va la vencida, mi amiga logró que de una filial más pequeña de esa editorial la escucharan, le mostró nuestro trabajo y parecían muy interesados… El tiempo pasó y tampoco cuajó nuestra aventura, por lo que nos convencimos que Dios (ni las editoriales) no nos habían llamado por el camino de publicar ese tipo de libros.

Un día, escuchando un programa de radio nocturno , de esos en la duermevela, escucho a alguien,  un psicólogo,  hablar que para ayudar a los niños en los traumas que sufren con el divorcio de sus padres, o con la muerte de un familiar, se ha editado un libro de cuentos que hablan de esos problemas… Y yo a las 2 de la mañana, entre el insomnio y pensando que estoy soñando, pienso en una palabra únicamente: Plagio, pero con muchos significados: copia, mentira, timo.

Resulta que una editorial sacó un libro similar –cambiando algunas cosas, claro-. La editorial era la filial con la que contactó mi amiga. Pero aquella entrada de maqueta no quedó registrada. Y al fin y al cabo, como le dijeron: “A cualquiera se le hubieran ocurrido esas ideas sobre cuentos, no eran nada originales”. Claro que sí a cualquiera, pero el trabajo lo hicimos nosotras…

Las ventajas de autopublicarse

Tomar la decisión de autopublicarse puede ser una gran elección siempre y cuando se busque hacerlo de la manera más profesional y se tengan claras sus ventajas y desventajas. Esta en una de las cuestiones que se hacen muchos escritores noveles y no tan noveles. Nuestra respuesta es claramente afirmativa, pero hay que hacerlo sabiendo los pro y los contra y buscar la calidad.

LOS PRO- VENTAJAS DE LA AUTOPUBLICACIÓN

–         No se depende de nadie para tener tu libro impreso o en digital.

–         Toda la decisión la toma el autor.

–         No te tienes que adaptar a la “línea” o la temática que decida la editorial

–         Se ahorra la figura del “editor fantasma” ese que dice que trabaja por ti y lo único      que haces es trabajar para él.

–         Libertad de los derechos de explotación. No hay claúsulas de exclusividad

–         Mayor porcentaje de ganancia por libro vendido.

–         Libertad creativa.

LOS CONTRAS- DESVENTAJAS DE LA AUTOPUBLICACIÓN

–       Trabajo en solitario. Lograr una publicación de calidad puede depender en muchos casos del apoyo de profesionales en diferentes áreas. Las editoriales cuentan con editores, correctores de estilo, maquetadores, ilustradores,  publicistas… mientras que un autor independiente debe asumir todas estas labores, o contratar con profesionales en estas áreas o pedir ayuda a los amigos.

–         Promoción y distribución reducidas. Las editoriales poseen canales y experiencia en la promoción y distribución de libros. En las grandes librerías son los libros de las grandes editoriales los que están ubicados en los lugares más visibles. Las grandes editoriales tienen buenos contactos en los medios de comunicación o directamente “compran” a los periodistas con una gran despliegue de marketing.

–         Estás más sólo, tienes que practicar “el búscate la vida”

–         Tú serás a veces el editor, el corrector, el maquetador, el ilustrador , el community manager, y hasta el que prepare el catering de la presentación a los medios.  ¿Te quedará tiempo para escribir tu libro?

¿Quieres publicar con nosotros? Pues hazlo. Sin intermediarios. Sin letras pequeñas ( a menos que las pongas tú en tipo 5). Dándole la vuelta a los márgenes. Y si buscas colaboradores en todos los procesos que tiene publicar, nosotros te ayudamos. Próximamente ampliaremos este servicio.

Comentarios Facebook:

commentarios

Powered by Facebook Comments

Share

Esta entrada fue publicada en biblioeteca. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Y tú… te autopublicas o te publican?

  1. Hoy en día, si las grandes editoriales rechazan un texto, no hay excusa para no publicarlo. Eso sí, revisándolo bien antes y analizando muy bien si de verdad tiene la calidad suficiente.

  2. tcastillo dijo:

    Tienes toda la razón. Aunque es verdad que también se encuentran textos malos tanto en autopublicación, como avalados por una gran editorial. Es la forma diferente de mostrarlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *