Corre, lee y dile

¿Nunca has tenido esa amarga sensación de que no llega toda una vida para leer todos los libros que quisieras? No hay escapatoria. Es inexorable. Y uno, a veces, llega a agobiarse con ese tipo de pensamientos.

Lo curioso es que, a pesar de que estamos viviendo en una época con una fuerte cultura audiovisual, en la que se destaca la importancia de lo gráfico y de la imagen, nunca se leyó tanto como ahora. Sí, es cierto: puede que se lea menos literatura, pero leemos mayor diversidad de documentos, y no paramos de hacerlo. Internet es puro texto: las redes sociales, los blogs… mires donde mires, tienes que leer.

Lectura

«Llevo media hora en esta página…»

No es menos cierto que tanta proliferación de información ofusca un poco y, quizá por eso, parece que, en los últimos tiempos, nuestra capacidad de concentración (el tiempo que pasamos leyendo un texto antes de perder interés) ha descendido, y no es que la de los españoles fuera una de las mayores, a decir verdad… Quizá por eso nos saltamos con tanta frecuencia la «letra pequeña» de los contratos.

Hace tiempo, decidí que tenía que acelerar mi velocidad. No soy un caballero jedi de la lectura, pero leo (y comprendo, esto es importante) con bastante rapidez.

Paradójicamente, la lectura rápida te permite captar más palabras en menos tiempo, así que obtienes una idea más fundamentada de los conceptos que lees. Por poner un ejemplo, sencillo: si lees JUAN y pasado un rato, lees COME y, al poco, MANZANAS, habrás leído la oración con calma y la entenderás perfectamente, porque te dio tiempo a valorarla, pero si lees «Juan come manzanas» de corrido, tienes todos los elementos necesarios para comprender el concepto al instante.

A continuación, me gustaría compartir contigo unos consejos sobre cómo mejorar tu velocidad de lectura.

1. Lee en silencio y concentrado. No leas con la boca ni con los dedos ni en voz baja. La lectura tiene que ser un ejercicio relajado y callado; si susurras el texto que estás leyendo, ralentizarás el cerebro, porque va mucho más rápido que la boca. Lo mismo te pasará si pasas el dedo por el texto o pronuncias cada palabra.

2. No leas palabras. Avanza por grupos significantes, por sintagmas, por fragmentos. Las palabras no son lo más relevante. De hecho, podemos captar el mensaje aunque no tengamos todas las letras:

AUNQ   NO   T NGAMOS  TDA  LA  INF MCIÓN, P D MOS   C MPRNDER

 3. Cronométrate.  Si lees unas 350 palabras por minuto, eres una persona que lee rápido. Tu objetivo es llegar a 500. Coge un texto, léelo y cronometra. Pídele a alguien que te haga preguntas sobre el texto, para confirmar que lo comprendiste. Pídele que complique las preguntas. Por ejemplo: «¿Quién se cae dos veces?» «¿En cuántas ocasiones se habla de Pablo?».

 4. Practica. No pretendas empezar a leer rápido todo a partir de este instante. Practica con textos breves, como este artículo, no con novelas o libros.

5. Ten claro qué buscas. Según el texto, te interesará buscar información específica, extraer datos importantes o disfrutar de la propia lectura. Determina qué cosas se deben o pueden leer rápido y cuáles no.

6. Filtra antes. Échale un vistazo general al texto (artículo, capítulo…) antes de empezar a leerlo, para detectar estructuras repetitivas, la forma, extensión, distribución… y eso te ayudará a leerlo más rápido.

7. Establece ritmos de lectura. A medida que vas leyendo con rapidez, detectas las frases que son más o menos relevantes para la comprensión del texto. Acelera en las que no sean fundamentales, pero no corras con las que son importantes. Haz que tu mente vaya buscando las partes más significativas de cada frase y párrafo.

8. Detecta patrones. Pongamos, por ejemplo, la frase

«Juan come manzanas al llegar a casa»

Aquí, tenemos SUJETO (Juan), VERBO (come), COMPLEMENTO DIRECTO (manzanas), COMPLEMENTO DE LUGAR (al llegar a casa). Es una frase sencilla, pero tiene todo lo necesario para ser inteligible. Intenta detectar esas estructuras en frases más largas: sujeto + verbo + predicado compuesto de CD/CI y complementos de lugar, modo…

«El presidente del consejo y el subdirector de la planta procedieron a revisar el material fabricado por una empresa de Alemania.»

En la frase anterior también hay SUJETO (el presidente y el subdirector), VERBO (procedieron a revisar) y PREDICADO (material fabricado por una…). Intenta leerla con la misma rapidez que «Juan come manzanas…» siguiendo esos bloques de sujeto + verbo, etcétera. Fíjate en los colores:

El presidente del consejo y el subdirector de la planta procedieron a revisar el material fabricado por una empresa de Alemania.

Si aplicas estos sencillos consejos, seguirás pensando que no te llega esta vida para leer todo, pero te llevarás unas cuantas cosas más leídas.

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