Novela fragmentada: libros de 140 caracteres

Algunos amantes de la escritura ven la red social Twitter como un freno a su narrativa descriptiva de giros literarios y gracia encarcelada en largas historias que no encuentran fin. Por su parte, los amantes de los 140 caracteres, acostumbrados a esta lectura breve y directa de mensajes claros y concisos, cada vez se sienten menos atraídos por abrir un libro (incluso siendo un e-reader de última generación) y leer largas frases, párrafos y capítulos para poder extraer la esencia de un relato.

Sin embargo, si lo pensamos bien, Twitter y la literatura tienen más en común de lo que muchos se puedan pensar. Y es que, las frases cortas que relatan historias de forma concisa, ¡no es un invento de la red social! ¿O no recordáis a los grandes maestros de la novela fragmentada?

La brevedad, rapidez y contundencia de estos relatos se consigue transformando la narración tradicional, de introducción, nudo y desenlace, en un «collage» arbitrario. ¿Os gustaría leer algo de este género? Pues aquí os dejamos con algunas de las obras más conocidas de la prosa fragmentada:

Novelas en tres líneas de Félix Fénéon

Un libro de una rareza apasionante, un retrato hilarante y extremadamente cruel de la sociedad francesa de principios del XX en el que el autor, una de las personalidades más extrañas y asombrosas de la literatura europea del mismo siglo, pone de relevancia su experiencia como redactor en Le Matin en el que sirviéndose de la retórica, el ritmo y la prosodia relata, en tan solo tres líneas, sucesos cargados de sarcasmo y humor negro, acontecimientos truculentos y triviales, pequeñas cápsulas de vida de alto contenido explosivo.

Crímenes ejemplares de Maz Aub

Con un excelente prólogo, más ético, político y sociológico que literario ­­aunque haya en él chispazos de estética­­ de Eduardo Haro Tecglen, he aquí una colección de más de ciento treinta crímenes, o, mejor dicho, las razones por que fueron cometidos, de uno de los escritores más originales y valiosos de la literatura española.

Me acuerdo de Joe Brainard

Más conocido como artista que como escritor, su incladificable libro Me acuerdo se consideró una obra excepcional desde su irrupción en 1970 en el panoramo literario de Estados Unidos. Su impacto fue tal que, años después, Georges Peres escribió su Je me soubiens bajo el modelo de Brainard, y se lo dedicó a éste. Su original forma, basada en un repetición casi de mantra, recoge más de mil evocaciones que empiezan con las palabras. Se trata de frases, en su mayoría breves, que activan un resorte en la mente al rescatar imágenes con las que han crecido varias generaciones de todo el mundo. Una entrañable mirada a lo más íntimo de la vida de Brainard y un retrato de la cultura y del imaginario popular del Estados Unidos de los cuarenta y los cincuenta.

La soledad del lector de David Markson

Un hombre se propone familiarizarse con el espacio que habita. Mientras observa el movimiento a su alrededor, lee, acumula citas y toma apuntes. Escritores, filósofos, artistas, la historia del arte y la cultura. Crea, con pocos elementos, una especie de teatro de cámara con dos personajes, el Protagonista y el Lector, y una playa o un cementerio como escenarios posibles. Ese es el relato aparente de esta novela, su engañosa superficie. A poco de avanzar, las citas y los apuntes nos van asomando a un universo en el que debemos desplazarnos como en el tablero de un juego misterioso, tal vez genial, cuyas piezas son la vida, la muerte, el amor, el suicidio, la enfermedad, el arte como juego, el arte como extrema experiencia vital.

Y ya sabéis, si os habéis leido o os leéis alguno de estos libros, esperamos vuestros comentarios, buenos o malos, y puntuación en la web de BiblioEteca.

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