Viaje a…¡un libro!

Estamos en pleno verano, algunos ya habéis podido disfrutar de vuestras vacaciones estivales, a otros aún nos quedan unos días, e incluso habrá quien haya decidido posponerlas para otra época del año.  Sea cual sea vuestra situación, hoy no he venido aquí a hablaros de destinos increíbles ni de la Lonely Planet, si no que quiero mostraros el secreto de vivir en un viaje continuo. ¿Cómo? ¡En los lomos de un libro!

Desde cualquier lugar (el sofá de nuestra casa, la playa, el metro o el autobús) y en cualquier momento (de camino a la oficina, antes de dormir o en cualquier rato libre) podéis conocer culturas, descubrir paisajes e incluso conocer a fondo a los personajes que en el lugar habitan, sus gustos, reacciones y vivencias. Es más, os será posible incluso hacer un viaje en el tiempo, conocer a personajes relevantes de siglos pasados y sus hazañas más destacables.

Son muchos los viajes que así he podido realizar. Ahora, por ejemplo, me encuentro en el Polo Norte recorriendo los hielos y aguas más gélidas para escapar de una abominable y poderosa organización mundial; viviendo toda una aventura de acción y riesgo desde el autobús que me lleva cada mañana a la oficina o el soleado parque que visito cada fin de semana. La aventura se llama «El último grado» de Pablo Sebastiá Tirado, una novela que me ha hecho retomar el género de ficción tras años dada a lecturas “más realistas”.

Hace años también viví una intensa aventura de misterio ambientada en Francia con la que desde un punto de vista detectivesco descubrí rincones de París que no pude evitar visitar en cuanto la ocasión me lo permitió y una teoría de la conspiración relativa al Santo Grial y al papel de María Magdalena en el cristianismo así como otros secretos recónditos de la Iglesia Católica. Seguro que ya habéis descubierto el título de éste best seller mundial traducido a 44 idiomas: «El código Da Vinci» de Dan Brown.

Y mucho más tiempo atrás volé sobre el desierto del Sahara donde, por culpa de una avería en mi motor, conocí al niño más listo del mundo. Se trata de «El Principito», un personaje creado por Antoine de Sain-Exupéry con el que viajé a seis planetas diferentes, en cada uno de los cuales me topé con un personaje, a cada cual más adulto, más estúpido y más vacío. Y finalmente, tras un paso por la Tierra donde el valor de la amistad y las relaciones humanas sale a relucir, acabamos en de nuevo en el planeta del pequeño príncipe.

Y así, podría seguir contando cientos de viajes, a los lugares más recónditos del universo, conociendo personajes reales e irreales, dibujando paisajes en mi mente que se desvanecen al pasar cada una de las páginas del libro… ¿Y vosotros? ¿a dónde habéis viajado sobre los lomos de un libro? ¿cuál es el próximo destino que recomendaríais?

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